¡Ámate a ti misma!

Por Tania Valencia

Si no te amas a ti misma nunca podrás amar a alguien más. Si no puedes tratarte amorosamente no puedes tratar amorosamente a los demás. Es psicológicamente imposible. “¡Ámate a ti misma!”, la misma idea parece absurda, no tiene sentido. Siempre pensamos que para amar se necesita a alguien más. Pero si no lo aprendes contigo no podrás practicarlo con otros.

Cuando no intentas convertirte en alguien más, simplemente te relajas y la gracia surge. Te llenas de grandeza, esplendor, armonía… ¡porque no hay conflicto! Ningún lugar a dónde ir, nada por qué luchar, nada que forzar, que imponer sobre ti violentamente. Te sentirás tan feliz contigo misma y dirás ¡soy perfecta como soy!

Ciertamente surge la compasión y aceptación, estarás centrada en tu ser. “Sí, así es como soy”. No tienes ideales que satisfacer. ¡Y de inmediato la plenitud comienza!

Las rosas florecen tan maravillosamente porque no intentan convertirse en lotos. Y los lotos florecen tan maravillosamente porque no han oído historias de otras flores. Todo en la naturaleza marcha tan maravillosamente en armonía, porque nadie está intentando competir con alguien más, nadie está intentando convertirse en algún otro. Todo es como debe ser.

Sólo sé tú misma y recuerda que no puedes ser nada más, por más que lo intentes. Todo esfuerzo es vano. Sólo tienes que ser tú misma.

Existen solamente dos caminos. Uno es rechazándote y seguirás siendo la misma; condenándote y seguirás siendo la misma. El otro es aceptándote, entregándote, gozando, deleitándote, y adivina… seguirás siendo la misma. Tu actitud puede ser diferente, pero tú siempre serás la persona que eres, una vez que te aceptas, surge la magia de la transformación real.

Esta reflexión no es mía, la he tomado de un maestro llamado Osho, quien abrió en mi ser la comprensión del amor compasivo, leerlo me hizo consciente de programas impuestos desde la más buena intención de las mujeres de mi vida.

Algunas mujeres hemos sido programadas para dar amor a todos menos a sí mismas, en una cultura de abnegación nos perdemos en querer complacer a todos y quedar al último, ciertamente llega un punto donde nos extraviamos y entramos en crisis.

Muchos años confundí el amor con el sacrificio, con la idea de no ser lo suficientemente buena colocando mi supuesto amor en otros en vez de mi misma para que no pensarán que no los amo y los resultados no fueron los más positivos.

Perdemos belleza y juventud porque dejamos de inspirarnos, nos ponemos en el último lugar de las prioridades, siempre queremos conquistar, agradar y evitar que nos crean egoístas, sin embargo desconocemos el concepto de autoamor y autoinspiración, por eso sufrimos.

Evidentemente en el amor primero se corona en uno y después compartes el reino con todos, muchas veces al observarnos en el espejo confundimos quiénes somos con lo que hacemos, entonces, le rolamos de madres, esposas, empresarias, hijas, entre otros papeles, pero llega un punto donde notamos que el tiempo se acabó, entonces esa mujer tendrá la necesidad de empezar a buscarse, porque en el tiempo invertido haciendo de… disolvió tu ser al punto de dejar de reconocerte. Esta es la inmensa diferencia entre quién eres y qué haces.

Me han dicho cuánto tiene qué doler para tomar acción y mi respuesta es cómo le hago… Llegó a mis manos la sabiduría de una mujer que se ha sanado a sí misma y después a miles de personas, Louise Hay, aquí un decálogo que me ha ayudado mucho a saber cómo amarme y despertar esta inteligencia.

AMARSE A UNO MISMO DE LOUISE HAY

1. Elimina cargas.
Deja de juzgarte y criticarte. Deja de ser tu peor juez.

2. Deja de asustarte.
Supones que no eres digna de amor. Identifica de dónde viene ese miedo.

3. Se amable y tolerante contigo misma.
A veces las cosas no son como quieres y te presionas. A veces se busca la gratificación inmediata y hay impaciencia. La impaciencia es resistencia a aprender. Darnos un acto de amor cada día, será acumulativo.

4. Aprende a ser cariñosa con tu mente.
Deja las culpas, acaba con ello, relájate, medita. Repítete constantemente ante tus ataques “me amo y me perdono”. Simplemente fluye, no pienses que haces mal las cosas, solamente de manera diferente.

5. Elógiate, reconoce a Dios en ti.
Di que eres maravillosa, los elogios levantan el espíritu, háblate amorosamente.

6. Amarte significa ayudarte.
También pedir ayuda es amarte, puedes ir a un grupo y dejar de enfocarte en lo negativo; pon la dirección en las soluciones. Piensa que has hecho lo mejor que has podido de acuerdo al contexto en el que te encontrabas. Ten estímulos positivos, ora por otros y genera una red de apoyo.

7. Ama tus rasgos negativos.
Haz lo mejor que puedas, acepta y no tendrás malestares, pon tu atención en reírte, deja de ser víctima y toma responsabilidad.

8. Cuida tu cuerpo.
Los vicios son métodos de escape a los que entregas tu poder personal. Toma conciencia al alimentarte, considera de que no todos somos iguales y las fórmulas no son las mismas para todas.

9. Trabaja frente al espejo.
Habla con él, perdónate y libera “te libero y te bendigo”, es la puerta hacia el amor.

10. Ámate ahora mismo.
Apruébate ahora, no esperes a solucionar nada, simplemente ámate.

Cuando resistes persiste, ama lo que eres y no eres, es el inicio de un camino donde los obstáculos se vuelven aprendizajes y el amor surge sin forzar nada.

Afirmación
“Me amo y me acepto como soy y como no soy”.

Bendiciones infinitas, espero tus comentarios.

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